Familia y trabajo ¿conciliar o integrar?

El trabajo está siempre presenta en las familias, ya que no debemos darle solo un sentido de remuneración. Se trabaja cuando hacemos labores en el hogar, cuando ayudamos a los niños con la tarea, cuando ayudamos a un vecino; así que todos siempre tenemos algún trabajo. El trabajo no es sólo para conseguir un sustento, es también para contribuir al progreso de nuestra sociedad.

Las actividades familiares y profesionales no deberían enfrentarse, pues encontramos energía positiva en la familia para ser mejores profesionales y logramos satisfacción y orgullo profesional cuando somos sustentos de nuestro hogar gracias a nuestro trabajo. Además, nuestro éxito profesional tiene sentido en la medida que tenemos una familia para compartirlo.

Cuando las empresas nos toman como rehén de su propia organización es muy seguro de que los problemas familiares comiencen. Es en estos casos en los que llegamos a plantearnos la posibilidad de trabajar por nuestra cuenta. Podría decirse que un agente inmobiliario independiente cae justo en esta situación. Pero no siempre estamos preparados para ser nuestro propio jefe, es necesario desarrollar habilidades de independencia como tener un plan hacia donde caminar, responsabilidad y productividad (lo que implica controlar el tiempo de trabajo).

Por eso desde mi punto de vista no se trata de conciliar el trabajo y la familia, es más bien un asunto de integración de ambas.

Pautas para un equilibrio entre el trabajo y la familia

  1. Tener un plan

Solo teniendo un plan podemos a la vez ser flexibles, para dedicar horas y días extras a imprevistos. Los planes sirven para jerarquizar valores y facetas de nuestra vida. Estos valores y prioridades van cambiando a lo largo de nuestra vida. Por ejemplo, durante el nacimiento de nuestros hijos es común que la prioridad sea la atención de los niños. Por eso, es posible que debamos adaptar los tipos de trabajo a nuestra circunstancia (trabajar desde casa, buscar un trabajo de medio tiempo, aceptar menor remuneración por cercanía del trabajo a la casa, etc.). Tener tu propio plan te ayudará transitar con éxito cada faceta de tu vida.

  • Ser responsable en momento de crisis

Las crisis sobran en el transcurso de nuestras vidas, crisis económica, crisis sentimental, personal, de pareja, con los hijos, laboral. Cualquiera que se presente afecta las otras áreas de nuestra vida. Por eso, en esos momentos hay que ser más responsable que en los momentos estables. Y cuando hablo de responsabilidad me refiero a dejar a un lado el perfeccionismo y las manías personales. No son momentos para compararnos con los otros, ni para fingir que no pasa nada. Son momentos que requieren de nuestra humildad y generosidad para poder avanzar.

  • Aprender a gestionar el tiempo

Existe un recurso más preciado que el dinero, se trata del tiempo. Y es más preciado porque se trata de un recurso no renovable. No importa si lo has hecho bien o mal, rápido o lento, si lo has hecho consciente o inconsciente, hay algo que nunca podrás recuperar y son los años transcurridos. Y con el tiempo llega el arrepentimiento, el cansancio, el deterioro del cuerpo, el cambio de aspecto, la presbicia, las canas, las arrugas; y si no le has dado un valor adecuado, son estos elementos que te avisarán que el tiempo ha pasado. Aprender a gestionarlo lo más rápido que puedas te ayudará a equilibrar el trabajo y la familia.

Asigna un tiempo para cada cosa prioritaria en tu vida, ponle un tiempo al trabajo, asigna un tiempo para estar con tus hijos, otro para tu pareja, otro para las labores del hogar. Concéntrate en lo que haces y trata de terminar la actividad en el tiempo asignado. De esta manera, te aseguras de darle un tiempo de calidad a cada cosa en tu vida.

Si sientes que tienes un trabajo con muchas responsabilidades y una familia que atender, entonces, siéntete afortunado. Tu trabajo es aprender a establecer prioridades, darle el tiempo justo a cada prioridad y aprender de la humildad en momentos de crisis.